lunes, 2 de junio de 2014

Me enamoré en mil fogatas

Era un martes, parecía normal cuando de pronto te volví a ver, como todos los día, pero hoy, particularmente hoy, me vi envuelta en esas amistades de las que no se sale. De las que uno simplemente no se recupera. 
Las que buscan salida, sin poder salir.
Esas en las que uno se envuelve hasta la agonía y sin posible frenesí. 

Y se va muriendo vi ellas un poco en vida, pensando en los días que estabas de buenas y yo sólo quería parar . 
Inmovilizando Días en los que huir parecía valer la pena, o quizás era mejor simular .  Entendiendo poco los días en los que tras incontables rechazos no te cansabas de intentar . 

En el olvido habían recuerdos, no solemos recordar . 
Pasaban los días y  los mismos tragos en el mismo bar. 
Nos unian las tardes de miradas eternas, donde el mundo insistía en no frenar . 
Nos cuidamos a lo lejos, y yo sin querer te miré al pasar. 
Se escapó un a miradas con ella el miedo a quedarme por siempre en un lugar. 
Entre risas y sentimientos contenidos me sorprendí atada a un momento del que no esperaba su final. 
Ese juego eterno, que parece nunca terminar .

Tu me miras , avanzamos , y volvemos atrás. 
Y tras tanto deseo de hablarte  vuelven las ganas de callar. 
No entiendo , qué tanto quiero alejarme ni qué tanto me quiero acercar.

Hay tarde en las que sólo el tiempo pasa, y otras noches en las que la conexión insiste en no soltar. 
Pero esos amores son inevitables, sin principio, sin final. Porque siempre pasa tanto, sin nunca nada pasar.  

Desde lejos te miro, sí, definitivamente te vuelvo a mirar. 
Hoy soy yo quien está de buenas, hoy soy yo la que decido que por vos vale los miedos arriesgar. 

La posibilidad está de que nuestros corajes se junten o se vuelvan a asustar. 
Como el fuego que se retrae y se pierde en un viaje sin final. 
Pero sí me arriesgo hoy no es porque gane, es porque ya no lo puedo evitar .





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